Los beneficios de hacer un balance de fin de año

Ya pasaron los primeros días de diciembre y mientras sacamos a relucir la receta del vitel toné y planificamos con quién pasaremos las fiestas, también llega el momento de analizar qué nos dejó el 2016. Hacer un balance de lo que pasó es una buena manera de lograrlo y un gran puntapié para planificar el 2017. También es una excelente excusa para pasar un momento a solas con nosotros mismos, reflexionar sobre los objetivos alcanzados y valorar el camino recorrido. A su vez, ayuda a entender cuáles son las cosas que realmente disfrutamos y aquellas que preferiríamos evitar el año que está por comenzar.

 

A continuación, algunas ideas para organizar el análisis:

 

Lo positivo al frente: todos los días vivimos una gran cantidad de situaciones y emociones: alegrías, tristezas, frustraciones y logros. A la hora de hacer balances… ¡Lo positivo al frente! Es importante destacar siempre aquello que te hace bien y te da energías.

 

Nuevas personas interesantes: seguramente este año conociste a personas nuevas y con más de una estableciste una relación que te sorprendió positivamente. Los individuos te abren el camino a conocer nuevas experiencias que antes no habías vivido, desde acudir a un lugar al que jamás hubieses ido hasta incursionar en algún deporte o práctica profesional.

 

Metas cumplidas: ¿Qué te propusiste al inicio del año? ¿Lo lograste? Tener en claro cuáles eran los objetivos y su grado de concreción es muy útil tanto para sentirnos satisfechos con nuestro trabajo como para planificar los pasos a dar en 2017.

 

Nuevos aprendizajes: ya sea que hayas aprendido a andar en rollers, tocar algún instrumento o desarrollado una nueva habilidad técnica en el trabajo, las nuevas aptitudes son un aspecto fundamental para valorar lo realizado durante el año. Sumar conocimientos es útil para todos los aspectos de la vida y permite mantener al cerebro en constante ejercicio.

 

Sucesos inesperados: la rutina, si bien puede ayudar a organizar la vida, en demasía puede ser negativa dado que puede llevar a la monotonía y el aburrimiento. ¿Qué hiciste para romperla? Analizar la proactividad personal para realizar actividades innovadoras es una buena manera de notar cuánto tiempo le dedicaste a tu bienestar por fuera de las obligaciones cotidianas.

 

Disfrutar los días que quedan: puede que parezca una obviedad, pero ¡el año aún no terminó! Todavía estás a tiempo de reunirte con ese amigo o amiga a quien no ves desde hace tiempo o ir a ver esa obra de teatro que sigue en cartel.

 

¿Te quedó algún objetivo pendiente? Anotalo y recordá que en 2017 tendrás 365 oportunidades para cumplirlo.